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Conferencia sobre el Aborto y sus Consecuencias karmáticas “Yo no juzgo lo que ustedes hicieron, juzgo aquello que ustedes hacen después de aprender la Verdad”. Esu Jesús Emmanuel Sananda 
Prof. Miguel Espaillat G. Dictada en abril 12, 2008, Salones de COOPCIBAO Moca, Prov. Espaillat, República dominicana Respetables damas, distinguidos caballeros y hermosa juventud presente! Gracias por compartir con nosotros esta preciosa porción de vuestro tiempo que sabemos de antemano que el resultado final de su distinguida presencia será de gran satisfacción e inspiración para la preservación de la familia. Permítanme platicarles sobre un tópico muy particular que ha estado y siempre estará presente en el tapete del escenario de la vida. Me refiero al aborto, pero esta vez con un ingrediente añadido, es decir, las consecuencias karmáticas que se derivan del mismo. Indudablemente que la mujer es la protagonista principal de esta tragedia, aunque a decir verdad, el hombre no se encuentra libre de culpas y responsabilidades. Es por causa de ello precisamente que quiero hacer un enfoque apológico a favor de la vida, para de este modo, desentrañar ciertos aspectos de vital importancia que nos permita poner en marcha el sabio uso de nuestro gran poder de elección. En verdad os digo que este asunto merece que se le dedique un poco de tiempo extra a fin de esclarecer con lujos de detalles esta ignominia de aquellos desaprensivos exentos de principios y claros conceptos acerca de lo que es realmente la vida. De esta manera, por lo menos frenaremos un poco este impulso destructivo que se ha convertido allende el tiempo en el signen quanón perseculum seculorum de nuestro cotidiano vivir, cuya sangre derramada curte cada vez más a nuestras almas de tristeza y de vergüenza que como corderitos nos encamina al precipicio de la auto destrucción. Acepto con responsabilidad los retos que puedan surgir de los proabortistas que defienden enconadamente el derecho de la mujer a elegir, pero ya sabemos hasta las entrañas que desconocen por completo el escabroso terreno que están pisando. click en Leer más para conferencia completa.
Este es un tema delicado y crudo por su naturaleza, pero no os preocupéis porque lo haré con respeto y sin términos peyorativos que puedan herir susceptibilidades o condenar a alguien en particular, sino mas bien discutiremos esto como seres civilizados con el objetivo fundamental de inculcar nuevos valores al saber humano y de este modo reactivar la conciencia colectiva para de una vez por todas frenar la embestida de muertes innecesarias a través del flagelo del aborto. Ciertamente que estamos proclives a cometer errores, pero tales errores pueden ser enmendados si nos arrepentimos y llevamos a cabo buenas acciones que laven lo que con malas actitudes hemos ensuciado. Deberán saber, pues, que todo lo que es malo lo condenamos, no así a la persona per-sé que incurre en tales o cuales malas acciones. Así actuamos porque desconocemos la grandeza de la creación que por antonomasia nos convierte en seres vivientes de esta raza humana para honra del altísimo y muy particularmente sobre los verdaderos valores que enaltecen al alma los cuales dan significado y vida a la presencia de nuestro Ser Interior. Sabemos que muchas mujeres después de incurrir en acciones criminosas en contra de la vida, se han arrepentido y sufren desconsoladamente a causa del síndrome PostAborto. Aunque a decir verdad, repito, el hombre, no está exento de sufrir las consecuencias por participar directa o indirectamente en este ignominioso crimen contra las leyes pre-establecida por el padre de toda vida. A esas personas les ofrecemos humildemente los medios para alcanzar la curación a través de la reconciliación con Dios, con ellas mismas y la ayuda profesional a través de infalibles terapias reformativas. Para cumplir con estos objetivos, mostraremos en vídeos y diapositivas lo horripilante y desastroso que es el aborto y simultàneamente daremos un suspiro de esperanza para quienes tras un arrepentimiento sincero aspiran dar un salto cuántico en su camino ascendente hacia Dios. Reconocemos que todos los males del mundo pueden remediarse siempre que haya disposición y buena voluntad para llevar a cabo las acciones de lugar. Evidentemente que el arrepentimiento sincero y demás componentes de la ética, moldean los medios propicios para ayudar a solucionar tales posibles traumas, que fuera de toda duda producen secuelas psicopatológicas y dañan inclusive, la moral y la auto estima de los involucrados, y por qué no decirlo, de la sociedad en general. Estamos convencidos que nuestra familia Humana necesita urgentemente de un profilàctico que sirva de paliativo para asear las mentes de aquellos que se inclinan por el mal cuyos actos delictivos traen como consecuencia la urgente necesidad de una revolucionaria transformaciòn interior. Deben ser cambios de òptica y de acciones firmes que inclinen la balanza a su favor antes que la vida misma se torne en contra de su propia supervivencia. Debemos reconocer que el derecho a la vida es el más fundamental de los derechos del individuo. Violar este principio, destruir una vida, matar a un ser humano de cualquier edad o en cualquier etapa de desarrollo –ya se encuentre dentro del seno materno o fuera de él- es un crimen contra los cánones divinos y la humanidad misma. La vida es sagrada, y como tal, solo Dios tiene derecho a tocarla. Los tiempos no han cambiado, solo ha cambiado el escenario pero los actores siguen siendo los mismos. Hace unos 2000 años aproximadamente, Herodes mandò a matar a todos los niños que recién habían nacido por aquella época temeroso de perder su dominio y poder. Lucifer, apòstata y enemigo del Cristo, utilizò a este personaje con el fin de evitar que el niño Dios naciera porque sabía de antemano que nacería Emmmanuel , el hijo de Dios. Herodes, azuzado por el enemigo mayor, y actuando a ciegas porque no sabía quién era la madre real, una gran mortandad de infantes fueron víctimas de este maquiavélico crimen. Es que el Anticristo, el enemigo de la Luz tratarà de impedir por todos los medios que encarnen seres de esta magnitud. Hoy día sucede casi exactamente igual. Muchas almas de altos quilates espirituales están tratando de tomar cuerpos físicos aquí en la tierra, pero Satanás continùa su obra a través del crimen del aborto eliminando potenciales vidas que servirían como receptáculos para la expansión de la luz. Se hace urgente y necesario pues, que frenemos esta ignominia y enfrentemos este flagelo que socaba los cimientos de los valores anímicos y espirituales. La antorcha que apenas alumbra en la tierra todavía posee un rayito de luz, hagamos pues, el esfuerzo de prestarle una mano a Dios para que todo el orbe terrestre se convierta en faro resplandeciente como el sol que sirva de ejemplo para todos los universos paralelos. Solo así, si actuamos deliberada y conscientemente, el trono y dominio imperante de Lucifer será derrumbado e incinerado en su propia hoguera infernal. Señoras y señores…Hay disparidad de creencias en cuanto al momento o comienzo de la vida, sin embargo, investigaciones científicas, evidentes y fidedignas, apuntan que el comienzo de la vida de una criatura comienza justamente en el vientre materno. Cuando?- La biología humana ha demostrado con lujos de detalle, que en el momento de la concepciòn o fecundación, subyacen todos los elementos necesarios para la creaciòn de un nuevo ser humano. Al unirse los cromosomas del padre y de la madre, forman, por así decirlo, una persona humana en potencia absolutamente ùnica, inigualable e irrepetible. Ya sabemos que la reproduciòn humana depende de dos cèlulas: el espermatozoide masculino y el ovocito femenino. Cada una de ellas por separada no forman un ser humano, sin embargo, cuando se unen en la concepción entrelazando cada una su mensaje genètico a travès de los cromosomas, entonces sì se puede afirmar que allì ha comenzado una vida humana. Esta informaciòn genètica està escrita en una especie de cinta que llamamos ADN o àcido desoxirribo nuclèico. Esta es una molècula larga en la que, por medio de un còdigo especìfico, estàn definidas todas las caracterìsticas de la futura persona, desde el color de sus ojos, el pigmento de la piel e incluso el sexo y aun aquellas posibles taras genèticas se encuentran allí marcadas con caracteres indelebles en caso de que las hubiere. Por tanto, es precisamente en ese momento cuando realmente comienza la vida. No cuando el niño recièn concebido se implanta en el ùtero de la madre, no cuando el corazòn empieza por dar sus primeros latidos; tampoco lo es como piensan muchos que la vida empieza cuando se corta el cordòn umbilical y tampoco lo es cuando el bebè aspira su primer aliento de vida inmediatamente despuès del parto. Indefectiblemente no es asì. Con claridad meridiana habremos de entender que desde el instante mismo en que se fusionan las cèlulas germinales formando el tao de la vida, por cooperación mutua y en armonía perfecta, ambas tejen y entretejen su còdigo de vida para darle carácter de humano a este embrion, y precisamente, en este binomio celular, ahora convertidas en una sola entidad, toda la formaciòn futura del nuevo ser por nacer, es cuestiòn de desarrollo, crecimiento y maduraciòn segùn el proceso de evoluciòn intrauterina. En síntesis, la vida empieza con el abrazo amoroso de las cèlulas germinales en el ùtero de la madre. Debido a esta fusiòn con su correspondiente división de células embrionarias que dan forma a la flor de la vida, de hecho y por derecho propio, es un factor indicativo que allí es realmente cuando se origina un ser homogéneo biológicamente compatible a la medida del hombre tal como lo conocemos en nuestras interrelaciones personales. Así como nosotros, lo será él o ella si le damos, desde luego, una oportunidad de vivir tal como nos fue concebida a nosotros. Y esto en verdad que no es un hecho fortuito ya que partimos desde cigoto, desde cigoto evolucionamos hasta alcanzar el estado de embriòn, a partir del embriòn nos convertimos en feto, y ese feto se transforma ahora en infante, y el infante en niño, para eventualmente convertirnos en una persona adulta. Esta metamorfosis, desde el cigoto hasta que logramos alcanzar la forma actual, se puede decir sin retórica ni ambages de ninguna índole, que fuimos estructurados y concebidos por la inteligencia de un Ser superior llamado Dios. De manera que no somos frutos de un azar pecaminoso sino de un Dios amante y orgulloso del biennacido hombre. En cada fecundación el ser humano recibe 23 cromosomas de cada uno de sus progenitores. Una vez que tiene lugar esta sagrada fecundaciòn, tanto el òvulo como el espermatozoide dejan de existir. Se ha creado un nuevo ser, que en esta etapa es un organismo viviente que solo pesa 15 diezmillonèsimas de gramo. Mientras crece dentro del claustro materno, esta criatura se desarrolla separadamente de la madre, y tiene su propia sangre. La vida del hijo es distinta de la de la madre; una vida separada e individual capàz de determinar las caracterìsticas generales del individuo. De manera, que una vez que ha comenzado la vida humana en el vientre materno, toda acciòn que atente contra ella, ya sea por medio de una pócima, un químico específico, un micro aborto, una histerotomía, un aborto en particular o cualquiera sea el medio, termina expeditamente con la vida de una persona. Sin perjuicio para nadie y para beneficio de todos, me tomo la libertad para deciros: ”Cuando las familias se involucran en actos que tentan contra la supervivencia de su propio género, éstas se tornan incapaces de construir su vida a partir de su propia y eventual realidad”. Auto degeneran, por así decirlo, sus propios valores esenciales para eventualmente desaparecer del escenario de la tercera dimension arrastrando consigo el bulto psicológico de sus errores hacia los densos estadios moleculares del infra humano plano astral. Es difìcil aceptar esto, y hasta nos podría parecer una utopìa incluso, pero la convivencia con nuestros congèneres nos muestra que la raza humana està dividida en dos èlites; mientras una pugna por practicar el mal, la otra reza por el bien. Unos son Pro-muerte y la otra èlite, Pro-vida. Los primeros se encuentran desvirtuando y destruyendo lo que Dios por amor creò; los segundos, abogando por la preservación y bienestar de la vida en general. Son los opuestos de naturalezas paralelas. La sombra y la luz combaten en el escenario del caos y del orden simultàneamente tras la conquista de la supremacía. Ángeles de luz caen en las tinieblas, mientras que demonios de las tinieblas entran al reino de la luz. Su alimento son los pareceres encontrados. El mal se antepone sobre el bien, y en sus fueros internos odia y combate la verdad por medio de falacias y a veces hasta con poses santurrònicas, mientras que el bien vence al mal porque en su espada de combate destella la luz de la verdad y la Justicia Divina. Es evidente que aquellos que se gozan en el mal perecen irremediablemente; en cambio, quienes disfrutan haciendo el bien tienen merecido el perdón de todos sus pecados. ¡Mujer! ¡hombre! reflexionen y mediten profundamente sobre este particular y de seguro que desde muy dentro de tu ser, tu conciencia, (Dios), estarà presto para responderte de que tales actos estàn en contra de sus propias leyes creadas de “No mataràs”. !”Ea mujer! ¡anda!... tal como se explayaría Colombina de Castellanos, ¡sacude el polvo de inercia milenaria que te ha confinado en vapores de ensueños”! Entended de una vez por todas que el aborto es la guerra màs cruel y desastrosa de todos los tiempos. Nunca en la historia de la humanidad ha tenido lugar tanta muerte violenta e injustificable. Se hace urgente y necesario frenar esta tendencia catastròfica mediante la oraciòn, la meditación y la educaciòn sobre los verdaderos valores, y sobre todo, por medio de la protesta pacìfica de todos. El aborto por sì mismo no puede reparar ninguna situaciòn familiar ni curar enfermedad alguna. Cuando se incurre en el aborto, el fenómeno de la ley de causa y efecto se manifiesta de manera adversa y destructiva no solo para su cuerpo físico, sino también para su alma y su propio espíritu. La mujer, fuente de inspiraciòn para los vates y de virtudes inigualables creada para darle sentido a la vida, deberà siempre estar orgullosa de su fecundidad y como tal, siempre habrà de querer a su prole como fruto de sus entrañas, y el padre, respetuoso y compasivo, deberà secundarla en su decisiòn, mientras que el mèdico diligentemente y con su particular destreza, deberà brindarle la asistencia profesional para superar cualquier complicaciòn que se presentare. Me tomo la libertad para haceros una pregunta… ¿Por què creen que estamos aquí en este escenario librando esta batalla a favor de la vida?... (silencio). Esa respuesta silenciosa de vuestros labios es extremadamente esclarecedora, esclarecedora porque se corresponde con lo que siento en lo más profundo de mis fueros internos. Es la congoja del alma y la tristeza del corazón que nos insta y nos impulsa hacia un nuevo despertar. Les hemos convocado, pues, a esta ponencia, para invitarles a luchar juntos con el fin de preservar el derecho a la vida a criaturas inocentes, que inmisericordemente perecen en mayor número en plena luz del día y de igual manera tras las tinieblas de la noche. “La guerra no es la asesina No 1. Lo que más personas mata no es la guerra.” Sepan ustedes que el El aborto es el asesino No 1. “Durante las nueve guerras ocurridas en los años desde 1775 hasta el presente, murieron 667,286 americanos en los campos de batalla. Solamente en 1972, 600,000 bebés americanos murieron por el aborto. Esto es más de un asesinato cada minuto durante cada uno de los 525,600 minutos que tiene un año”.Así es, las estadísticas nos muestran que más de un millón Seiscientos mil abortos quirúrgicos se practican tan solo hoy en día en los EE.UU, 4 millones en Amèrica Latina, unos 100 mil en España, y no está demás decir, para vergüenza nuestra, que la República Dominicana tiene una de las tasas más alta de muerte materna a causa del aborto en toda América Latina y el Caribe. Si señor, mueren 200 madres por cada 100 Mil nacimientos, y se practican alrededor de 100 mil abortos al año. Si, aquí en R.D.Y es bueno que estemos familiarizados con esas estadísticas porque nos revelan que “treinta millones de niños abortados desde que fue legalizado el aborto en EE.UU. mediante el fallo Roe v Wade en l973; l.5 millones al año, 4,500 diarios, l87 cada hora, 3 cada minuto, uno cada l8 ó l9 segundos. Estas son lasaterrantes estadísticas, las cuales reflejan la verdad: que el aborto mata niños a una escala casi inimaginable”. Hoy día, como ya os dije, las más recientes estadísticas apuntan a un millón seiscientos mil abortos quirúrgicos en EE.UU anualmente. Pero tome Ud. en cuenta, que tan solo me refiero a abortos quirúrgicos. Los demás métodos abortivos los iremos desglosando en el transcurso de la ponencia cuya estadística alcanza la cifra global de unos 50 millones. Esto en verdad que no tiene parangòn alguno en la historia de la raza humana. Esta parafernalia es la madre y peor de todas las guerras contra la humanidad misma. La sociedad sufre inconsolablemente cuando se permite que seres desaprensivos descuarticen a niños negándoles el derecho a compartir con nosotros su vida tan genuina como la nuestra. Ya sea por conveniencia o por lo que fuere; pero cualquiera sea la causa, siempre llevará etiquetado el calificativo de “Crimen contra Natura”. Entiendan ustedes, que bajo cualquier circunstancia, el aborto es condenable, cuando no por la justicia de los hombres, lo será por la Justicia Divina. De manera, que bajo ningún pretexto debería existir justificación valedera para este hecho criminoso. Debemos entender de una vez por todas, que somos nosotros mismos los ángeles guardianes de la vida y los demonios de las tinieblas los que lidiamos por preservar la vida o destruirla. Reflexionemos al respecto a ver de cual lado estamos…, si a favor de la vida, o en contra de ella. Cristo Miguel, Nuestro Salvador, es Pro-Vida; Satanás, el verdugo de las almas, es Pro-Muerte. Para concluir, quisiéramos que al final de esta ponencia reflexionen y mediten profundamente sobre este particular, y luego, de acuerdo a vuestras deliberaciones, elijan su propia vocación de servicio. Pero tengan presente, que la siembra puede ser selectiva, pero la cosecha es obligatoria. Dios te concedió el poder de elección y por ende, está en tu libre albeldrío decidir, precisamente ahora que estamos viviendo el apocalipsis de la existencia humana sobre la superficie de esta madre Tierra llamada Urantia, hija benemérita del reino de Nebadón. Ha llegado la hora pues, de ser o no ser, y por derecho propio te corresponde elegir: Si a Cristo, o a satanás el anti-Cristo. Si a la Vida, o a la Muerte. “Ten presente, que tú no puedes servir a tu ESPIRITU y servir al Anti-Cristo. Si solo sirves a tu ESPIRITU INTERNO el anti-Cristo no tendrá lugar en donde habitar en tu templo” Si te decides por Cristo Nuestro Salvador; entonces te unes a nosotros los que abogamos por el derecho a existir y a defender la vida en cualquier plano de existencia, y ten por seguro que de él recibirá permanentemente sus bendiciones… Si por Satanás, el anti-Cristo, bueno, esa fue tu decisión. Con esta intervención, he abonado el terreno. Ahora permítanme sembrar en vuestra psiquis la semilla que hace germinar la vida que espero, desde luego, dé buenos frutos para honra y gloria de Atón, nuestro Dios Padre/Madre, el Creador del Universo…
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