EL COMER CARNES Y TOMAR BEBIDAS EMBRIAGANTES ¿RETROCESO O AVANCE ESPIRITUAL? 
“Las bebidas alcohólicas y el consumo de carnes promueve el rajoguna. Al comer carne, uno desarrolla tendencia de violencia y enfermedades animales. La carne despierta cualidades demoníacas. La alimentación no vegetariana no solamente tiene efectos sobre el cuerpo del hombre, sino también, tiene efectos perniciosos sobre la mente. Sathya Sai Baba Estudiante –He escuchado hablar acerca de la frecuencia vibratoria en el sistema nervioso humano y también de los animales, en el caso particular del cerdo. ¿Cuál sería la diferencia en relación a la del hombre y còmo le afectarìa? Profesor- La frecuencia vibratoria del Ser humano es de 140 impulsos nerviosos por segundos, mientras que la carne de animal oscila entre 15 y 70 impulsos nerviosos p/s. Todo depende del tipo de animal que comas. Por ejemplo, el cordero posee la rata vibratoria màs alta entre los animales, mientras que la carne de cerdo es totalmente tamásica y su rata vibratoria oscila entre 15 y 20 impulsos nerviosos por segundo. Todo depende de la edad y el tipo de alimentación con que haya sido alimentado. Muchas personas han enfermado producto de la ingestión de carne de cerdo, no obstante, la manteca que se utiliza en diferentes tipos de preparados en la cocina no deja de ser un mal peor. La triquinosis produce Infección parasitaria y es producida por nemátodos del género Trichinella, y se transmite por la ingestión de carnes mal cocidas especialmente de cerdos A última instancia, la manteca es un compuesto de gusanos y pus. No es recomendable comer su carne ni utilizar la manteca para cocinar. La carne de animales sacrificados al ser ingeridos convierten al templo humano en un verdadero cementerio. Si no guardamos respeto por el ser divino que llevamos dentro es muy poco lo que podríamos avanzar espiritualmente. Con respecto a la alimentación carnívora, cito algunos extractos de las enseñanzas del Gran Maestro Jesús que fueron encontrados en los rollos del Mar Muerto, escrito en Arameo y traducidos al español.
Por ejemplo en los capítulos XXVII y XXVIII encontramos lo siguiente: CRISTO CONTESTA LA PREGUNTA DEL POR QUÉ ÉL PROHÍBE COMER CARNE, LO CUAL MOISÉS PERMITÍA. Tú prohíbes comer la carne de toda bestia y Moisés lo permitía, dime, ¿cuál ley viene de Dios, la tuya o la de Moisés? Jesús respondió: el Padre Celestial, por intermedio de Moisés, dictó diez Mandamientos para la obediencia de vuestros padres. Fueron leyes severas, sabias, inmutables, concebidas para pueblos de avanzada madurez evolutiva. Pero el pueblo de Israel aún no estaba maduro para comprender y menos obedecer- estos Mandamientos. Entonces Moisés dijo al Altísimo Señor: Mi corazón está lleno de angustia, porque mi pueblo es como los niños pequeños, de cerebro infantil, incapaz de comprender tus diez Mandamientos, ni en su letra y menos en su espíritu. Por lo tanto, permíteme, Señor, que le aclare estos diez Mandamientos, con explicaciones que estén al alcance de su capacidad mental para comprenderlos y atenuarlos, para que los puedan entender, practicar y cumplir, y cuando hayan progresado a mayor nivel evolutivo y mayor comprensión y madurez, entonces entenderán y obedecerán los diez Mandamientos de tu Ley, en toda su integridad, en su letra y espíritu”. Por esto, Moisés rompió las tablas de piedra en que estaban escritos estos diez Mandamientos y por cada Ley dictó diez explicaciones aclaratorias más fáciles de realizar en el diario vivir por estas mentes infantiles y obtusas. O sea, dio diez veces diez Mandamientos. Porque mientras más alejado está un pueblo de Dios, tanto mayor número de Leyes necesita, es decir, mayor número de peldaños para llegar a Dios. Al revés, mientras más cerca está de Dios, menos Leyes necesita, o sea, menos número de gradas para llegar hasta el Altísimo, para finalmente no necesitar ninguna Ley, ninguna grada, cuando ya haya escalado hasta Dios. Todos escuchaban asombrados sus sabías lecciones y, al callar, Jesús, le suplicaron: Maestro, continúa, estamos ansiosos de conocer los misterios de la vida que nos estás revelando. CRISTO DA A CONOCER UNA TRASCENDENTE NOTICIA. Cristo sigue explicando el porqué en tiempo de Moisés se permitía comer la carne, lo cual ahora está prohibido. Jesús continuó diciendo que en estas diez veces diez Mandamientos, también el Mandamiento no matarás había sido atenuado en sus severas disposiciones. Este Mandamiento, aunque prohibía la matanza de todo ser viviente, sin embargo, en este caso excepcional y de emergencia, por hallarse el pueblo en su incipiente grado evolutivo se le permitía transitoriamente matar animales, pero no a hombres. Entonces un discípulo preguntó: Maestro, ¿hay aparte de esta razón que me diste para matar animales, otra razón que permita desobedecer la Ley de no matarás? Cristo respondió: Efectivamente, existe esta otra razón, que enseguida os explicaré. La vida se rige por ciclos y etapas. Por un ciclo de vida se entiende por ejemplo, la infancia de un niño que vive feliz en el hogar paterno y que sin necesidad de trabajar, halla comida, abrigo, juegos, afectos. Pero, al crecer, termina el ciclo de la infancia y empieza el ciclo siguiente, el ciclo de la adolescencia. Entonces, tiene que abandonar el dichoso hogar paterno, para ir a trabajar afuera y ganarse el pan por sí mismo, con el sudor de la frente. Algo semejante como sucede en la vida de los niños, sucede también en la de los pueblos-niños. Así, los primeros habitantes de la Tierra vivían felices su infancia en el Paraíso Terrenal y sin necesidad de trabajar, hallaron la mesa siempre puesta. Pero cuando llegaron a su adolescencia evolutiva, tenían que, en cumplimiento de la Ley de ciclos, abandonar el Edén, para ir a poblar y cultivar la tierra, que Dios había aparejado para este objeto y ganarse el pan cotidiano, con el sudor de la frente. Pero el recuerdo de su Divino Origen, que era tan dulce y grato, y que permitía familiarizar y platicar con el Padre Celestial, como los hijos carnales platican con su padre carnal, este recuerdo lo tenían tan arraigado, que no lo podían olvidar. Además, el otro recuerdo de su estadía dichosa y feliz era que, sin la necesidad de trabajar, siempre tenían la mesa puesta, lista para comer. Estos dos tan graves recuerdos se les hacían inolvidables y les producía una nostalgia tal, que, sollozando, pedían al Padre Celestial que los hiciera regresar al Paraíso en el que tan feliz infancia habían vivido. Pero, como por el otro lado, estos siempre rememorados recuerdos les hacían imposible concentrarse en sus faenas terrestres y menos hacer frente a la dura lucha por la subsistencia y el cultivo de la tierra, el Padre Celestial, en su omnisciente sabiduría, les hizo olvidar estos recuerdos perturbadores sumiendo a toda la humanidad en profundo sueño, que les hizo olvidar su Divino Origen y su glorioso pasado. Para esto fue preciso sepultar el Espíritu Divino en una envoltura material humana más compacta, más densa. Esto se consigue densificando, aún más, el organismo humano mediante una apropiada alimentación. Y la alimentación densificadora del cuerpo humano la constituye por excelencia, la carne y las bebidas embriagantes. De esta manera el Espíritu Divino fue sepultado en una envoltura humana tan densa, que no pudo manifestarse en su conciencia superior, sino tan sólo en la inferior, que es la materialista. Los fuertes narcotizantes, como son el vino y la carne, forman, pues, una bruma tan espesa alrededor del espíritu, que no dejan pasar ni un rayo del Sol espiritual, para vivificar el espíritu sepultado. Esto tuvo por consecuencia que la eterna personalidad divina del hombre se tornara, poco a poco, en una transitoria personalidad humana, una entidad puramente terrenal. De esta manera, el hombre perdió la visión integral de la vida y hasta los vislumbres del más allá, de ese magnífico mundo celestial, que ha de habitar después de su muerte física. Sin el freno del Yo Superior y sin la luz espiritual, su mentalidad era ahora, exclusivamente terrenal, subhumana, con todas sus fallas del ser inferior, con sus odios, egoísmos, rencores, guerras, orgullos, vanidades, vicios, y malos hábitos, que son las características de la personalidad humana, profundamente sepultada en la materia. Con la mayor densificación de la envoltura que sepultó al Espíritu dentro de la espesa materia, el Altísimo consiguió, plenamente, sus objetivos, pues la humanidad había olvidado su divino origen y ya no sufría nostalgia, ni lloraba para regresar al Paraíso Terrenal. Ahora, aún negaba la existencia de tal Paraíso y lo aceptaba tan sólo como una hermosa fábula. Por el otro lado, el pueblo ahora se encontraba plenamente en las faenas terrenales, en el cultivo de la tierra, el fomento de la ganadería, la pesca, etc. Al dejar de hablar Jesús, uno de los discípulos le preguntó: Maestro, ¿qué esperanzas hay para el próximo futuro de la humanidad? Cristo Responde: “La caída del ser humano de la conciencia Divina y la degeneración hacia una voluntad débil proviene de la ingestión de alimentos prohibidos (toda semilla y substancia animal) que perturba el equilibrio de las secreciones endocrinas necesarias para la fortaleza psíquica, poder de voluntad y constancia. Los alimentos estimulantes reemplazan la corriente de amor espiritual que el hombre y la mujer fructíferos activan electromagnéticamente”. Para enfatizar lo antes dicho por Cristo y dejar bien en claro todo al respecto. Citaré otro mensaje de las mismas palabras del Gran Señor: SÓLO LOS QUE PERSEVERAN EN LA FE LLEGAN. Cristo da a conocer la trascendental noticia de que con el Siglo Veinte, termina el ciclo materialista de la vida, y con esto, también termina el descenso del Espíritu dentro de la densa materia, comenzando el gran regreso hacia arriba, es decir, comienza la rueda cíclica del ascenso hacia los luminosos mundos sutiles del Cielo, que es el maravilloso Mundo Espiritual, el verdadero y permanente hogar del hombre hecho ángel. “El Padre Celestial me ha enviado para daros la buena nueva de que el Reino de los Cielos se ha acercado. Para que seáis admitidos en este magnífico Reino, debéis lavar vuestras túnicas, para que sean inmaculadamente limpias cual nieve fresca o lirios en flor. En otras palabras, debéis mejorar vuestra conducta y orientarla dentro de los Mandamientos del Señor. Debéis hacer buenas obras y arrepentiros de vuestros errores, pues sólo así seréis admitidos en el Reino de los Cielos. En verdad os digo, la rueda cíclica de la evolución humana, ya marcó el punto más bajo en su descenso a las profundidades de la materia y ahora empieza el feliz retorno hacia las alturas, hacia el Paraíso Celestial, la casa paterna del Espíritu. Para esta ascensión precisa aligerar los organismos humanos, librándolos de su ahora inútil lastre. Lastre que fue necesario para facilitar el descenso, pero ahora, para el ascenso, precisa sacarlo para volver la barca más ligera. Es decir, precisa desmaterializar y des densificar los organismos humanos, y este procedimiento se hace al revés de lo que se hizo antes para materializarlos y densificarlos. Si antes fue necesario y conveniente el comer las carnes y beber vino, ahora, en este ciclo de vida es inconveniente y perjudicial hacerlo, porque este lastre precisa sacarlo para aligerar la barca humana, para quitarle peso, para su más fácil ascensión. Así, des densificando y sutilizando los hombres sus cuerpos, quedan aptos para realizar el ciclo siguiente de la vida, el ciclo espiritual, fijado para la presente oleada evolutiva humana. Repito, ahora precisa despojar y librar el espíritu de la espesa materia, de la pesada envoltura física, es decir, desmaterializarla, desdensificarla, a fin de aliviarla, sutilizarla, porque sólo de esta manera se puede elevar y remontar a las alturas espirituales y regresar a la casa paterna de la que ha salido para adquirir conocimientos y experiencia en las profundidades de la vida. Desdensificar la capa del Espíritu significa, en primer lugar, no comer la carne ni sus subproductos. En resumen, no debéis matar ningún ser viviente para comeros los despojos de sus cadáveres. Como ya os manifesté, debéis alimentaros de vegetales y frutas. Tampoco debéis beber debidas embriagantes. El jugo de uva no fermentado es una excelente bebida natural que fortalece y no embriaga como el jugo fermentado que se torna en embriagante alcohol. Pero al mejor de las bebidas es el agua pura, porque esta bebida natural jamás podrá se superada por ninguna bebida artificial hecha por el hombre. De esta manera iréis utilizando vuestro organismo y paralelamente vuestro Espíritu irá despertando de su milenario sueño, en que, para vuestra propia conveniencia, os ha sumido el Padre Celestial. Con esta alimentación depuradora, exclusivamente vegetariana, empezaréis a tener vislumbres ocasionales del más allá. De este maravilloso mundo en el que el Padre Celestial recibe y agasaja a sus hijos que, cargados de experiencia, conocimientos y sabiduría retornan a la casa paterna”. Entonces dirigiéndose Jesús especialmente al discípulo que pedía una aclaración del porqué Cristo prohibía comer carne, lo que Moisés permitía, y cuál de las Leyes, la de Jesús o la de Moisés, venía de Dios, dijo: “Después de la extensa explicación que os di acerca de este punto, habréis comprendido que las dos Leyes vienen de Dios, tanto la de Moisés como la mía, sólo que están destinadas para dos distintas épocas, o sea, una Ley para el descenso a la materia (la de Moisés) y otra Ley para el ascenso de la materia (la mía). Sólo los que perseveran en la fe y cumplen con los requisitos establecidos lograrán la liberación”. Así, amigos míos, no se engañen, despierten a la realidad, investiguen, inquieran porque la hora de la verdad ha llegado. Sólo aquellos que lleven una carga ligera podrán entrar y disfrutar del nuevo reino. La baja frecuencia de los alimentos de origen animal al ser ingeridos forman barreras energéticas que impiden el ascenso a regiones más sutiles. Recuerden las palabras de Christo Miguel cuando dijo : “En casa de mi Padre muchas moradas hay”. Esas moradas son precisamente las regiones afines con la frecuencia del Espíritu. Acaso quien le corresponde subir el peldaño acorde con su grado de evolución y su nivel evolutivo depende grandemente de cuán elevada sea su frecuencia vibratoria a nivel molecular. Así que, cuando la Tierra tenga que pasar por el anillo fotónico, millones de seres humanos sucumbirán debido a la pobre y densa escala vibracional que caracteriza a los comedores de carne animal y tomadores de bebidas embriagantes. En las horas de oscuridad que precederán este evento de traslación de la Tierra más allá del anillo fotónico, marcará un hito de suprema importancia en la historia de la raza humana. Las almas corporizadas que no alcancen a vibrar afín con este proceso, tendrán forzosamente que desencarnar y ocupar otras formas físicas en planetas más densos en los cuales puedan encajar en concordancia a su propio nivel de frecuencia molecular. Ahora depende de usted, si quiere quedar rezagado en su avance evolutivo, o desea dar un salto cuàntico en su proceso de ascenciòn. Buena suerte y que Dios le inspire y bendiga siempre.
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Si desayuno un tazon de cereales en la maniana, cosa q me gust amucho, con cranberries, a las dos horas estoy desesperada por comer algo mas, peor no es solo eso, cosa facil de solucionar (comiendo de nuevo) sino q cada vez q como cereales noto q me baja la presion, noto perdida de fuerzas.
En mi caso particular, no estoy de aceurdo con la matanza de animales NI MUCHO MENOS LA FORMA DE MUERTE Q LES DA LA INDUSTRIA. Pero ...no peudo dejar de coemr algo de carne.
Su opinion sera considerada.
Gracias.
Cristina Schipper
USA